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Texto de Ivan Valente nos 40 anos da morte de Che Guevara (2007)
Pronunciamento nos 30 anos da morte do revolucionário (1997)
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Alberto Korda, autor da foto mais famosa de Che
Palavras de Júlio Cortázar
Jornal Granma (Cuba): Chegada dos restos mortais de Che
Duscurso de Aleida sobre a recuperação dos restos mortais de seu pai
Texto síntese sobre a revolução Cubana
Vinheta

 

La más famosa foto del Che

Sólo dos negativos tomó al comandante Ernesto Guevara el fotógrafo Korda aquel algo frío marzo de 1960, en La Habana. Uno de ellos llegaría a convertirse en la más famosa foto del Che.

Apenas un año antes, con el triunfo de la Revolución, las calles son centro de la historia, y los fotógrafos testimonian los acontecimientos. Entre ellos Alberto Díaz - Korda - quien en el periódico Revolución publicaba importantes ensayos fotográficos.

Para captar los sucesos del momento y los jóvenes que los acometían, Korda - quien era ya un reconocido artista - utilizaba la luz natural, elemento básico en su carre

Prefesión destino



Muy asediado en estos momentos ante la noticia de la identificación de los restos del Guerrillero Heroico, y su traslado a Cuba, Korda no obstante accede a una conversación con GI.

Mis inicios en la fotografía pueden considerarse como parte de una novela rosa - dice en su apartamento del habanero reparto de Miramar - porque estuvieron marcados por el amor. “Tenía 16 años y naturalmente estaba enamorado. A Yolanda, mi primera novia y mi primera modelo, le hice esas fotos iniciales, con una Kodak 35”.

Pero lo fundamental, además del amor, era la atracción por la imagen, y aunque este hijo de un obrero ferroviario tuvo que desempeñarse en diversos oficios (fue contador, vendedor ambulante, investigador de mercado), uno de sus actos conscientes fue la compra de una cámara en una casa de empeños.

En la década del 50, junto a otro fotógrafo, crea un estudio, y es ahí donde surge el nombre Korda. “Cierto que tenía admiración por los cineastas húngaros Zoltan y Alexandr, pero lo pensé por la afinidad fonética con Kodak, entonces la más reconocida marca”.

Su arte se desarrolla, caracterizado siempre por el uso de la luz natural, en una especialización que hoy hace furor, la fotografía de modas y modelos, alcanzando renombre internacional.

Junto a esas fotos, Korda toma otras de evidente intención social. ¿Por qué y para qué si no era periodista? “Por la simple necesidad de captar esa imagen”.


Korda hace de la fotografía “una profesión y un destino”
La foto del Che

La llegada de la Revolución - comenta Korda - da a la fotografía un sitio especial, es entonces cuando empieza su historia como género coherente, y los fotográfos logran fotos que mueven resortes en el espectador, y otras se convierten en íconos.

Fotógrafo de Revolución, Korda se encontraba en su labor durante los funerales de las víctimas del sabotaje al barco La Couvre en marzo de 1960.

Estaba a unos 8 ó 10 metros de la tribuna donde hablaba Fidel y tenía una cámara de lente semi-telefoto cuando me percato que el Che se acerca a la baranda, donde estaban Jean Paul Sartre y Simone de Beauvoir, rememora Korda.

“El Che se había mantenido en un segundo plano. Se acerca a mirar el río de gente. Lo tengo en el objetivo, tiro uno y luego otro negativo, y en ese momento el Che se retira. Todo ocurrió en medio minuto.”

Cuando llega al periódico y revela, Korda piensa que es una buena foto del Che, pero Revolución no la publica entonces. Siete años más tarde —apunta— esa imagen alcanza otra dimensión.


La fuerza de la mirada del Che

En el verano del 67 el editor italiano Giangiacomo Feltrinelli llega al estudio habanero de Korda. Lo ha enviado Haydée Santamaría, presidenta de la Casa de las Américas. Buscaba unas fotos del Che y Korda le obsequia dos copias de la foto tomada en 1960.
“En octubre muere el Che y Feltrinelli imprime mi foto en un cartel de un metro por 70. Se dice que vendió un millón de ejemplares en seis meses.”

La foto de Korda se convierte en mito. Impresiona por su hieratismo, con su chaqueta verde oliva cerrada, con su boina negra y la estrella dorada. “Se advierte en su mirada la cólera reconcentrada por aquellas muertes, hay una impactante fuerza en su expresión”.

Es la foto que se lleva a las manifestaciones, a las protestas, aparece publicada en cientos de artículos, en banderas, en posters.

Korda, quien posee unas 400-500 fotos del Che, viene realizando en los últimos años exposiciones para las cuales ha seleccionado unas 40. “He estado en Europa y América Latina. La más reciente es la de Argentina, en el Museo de la Recoleta, en Buenos Aires”.

A partir de septiembre —anuncia— comienzo un nuevo ciclo de exposiciones que me llevarán a Londres, Hamburgo, Berlín, Munich, Marsella, y a ciudades de Bélgica, Italia y Suiza. “En octubre tomaré parte en una gran muestra colectiva de fotógrafos cubanos, de fotografías del Che, que se montará en el Memorial José Martí, en la Plaza de la Revolución de La Habana.

La foto de Ernesto Che Guevara tomada por Korda y que él tituló Guerrillero Heroico es hoy en día una de las más famosas del mundo.


Un hermoso gesto de solidaridad humana

El 29 de julio de 1967 la columna guerrillera bajo el mando del Che llegó hasta el río Rosita; venían extenuados de la larga marcha tras el combate sostenido con el ejército dos días antes. Miguel (Manuel Hernández), el jefe de la vanguardia, había elegido un lugar para acampar situado entre dos caminos a la orilla de uno de ellos y en las márgenes del río.

Un ataque de asma mantuvo al Guerrillero Heroico toda la noche despierto, y a las 4:30 su preocupación sobre la ubicación en que se encontraban se hizo realizad. Una sección del destacamento Trinidad que se desplazaba por la zona alumbrándose con una linterna, estableció contacto con la columna guerrillera e inician un combate donde mueren Chinchu (José María Martínez Tamayo) y Raúl Quispaya Choque y es herido Pacho (Alberto Fernández Montes de Oca).

En el diario de Pacho (Alberto Fernández Montes de Oca) quedó recogido el dramático encuentro: “... No habíamos avanzado cuando caímos en una emboscada, la mayoría llegamos al monte. Chinchu queda herido en medio de la playa entre nosotros y el ejército, Aniceto a su lado. Su hermano (René Martínez Tamayo) sale a buscarlo pero no puede con él, ya que está herido... Salgo a buscarlo y lo arrastro un trecho hasta que caigo herido. Nuevamente cubro mi posición para proteger a Aniceto y su hermano (René) para que terminara de llegar hasta el lugar en que estábamos. Matan a Raúl junto a mí...”

Al ofrendar su vida por tratar de salvar al combatiente cubano herido, Raúl Quispaya Choque dio el más bello ejemplo de solidaridad humana.

Raúl nació en ciudad de Oruro, el 31 de diciembre de 1939, en la casa situada en la calle Sotomayor N. 116 esquina a Velázquez, donde vivió hasta su muerte, con sus padres Ramón Quispaya y Toribia Choque y sus cinco hermanos. Uno de ellos, Antonio, aún la habitaba en 1985, cuando fue entrevistado.

Cuenta Antonio que Raúl era muy reservado e inteligente. “Estudió primero en la Escuela España y después en la Escuela Nacional Bolívar --señala--. A la muerte del padre pasó al curso nocturno y comenzó a trabajar junto a mi como sastre”.

El joven necesitaba ganarse el sustento, pero continuó estudios universitarios y llegó a ser uno de los mejores alumnos de la Escuela de Economía, donde continuó vinculado a las luchas estudiantiles.

Por su parte Héctor Palenque y Encarnación Nieto, un matrimonio de revolucionarios, compañeros inseparables de Raúl, lo recuerdan dirigiendo los círculos políticos donde también participaban combates sostenidos por los estudiantes de Oruro, al ser despojado del poder el Movimiento Nacional Revolucionario (MNR).

“Raúl fue el que comandó todo el grupo universitario armado que tomó la radio El Cóndor, situada a una cuadra del alto recinto de estudios. Una muchacha puso una granada casera en la puerta de la estación y al estallar, Raúl entró. Desde arriba nos tiraban con una ametralladora, pero él le disparó y penetramos” --apunta--.

Encarnación no olvida el día que murió un militante y no había bandera del Partido. Ella y Raúl la hicieron. Cuenta que “él trajo la tela roja. Cocimos la estrella amarilla y la hoz y el martillo. No nos quedó perfecta, pero pusimos la bandera junto al féretro y después la guardé en la casa”.

Raúl fue miembro del Ejecutivo Nacional de la Juventud Comunista boliviana, se integró a la guerrilla en el mes de febrero como parte del grupo de Moisés Guevara y pasó a formar parte de la Vanguardia. Al morir tenía 27 años, aún le faltaba experiencia combativa, pero como expresara el hoy coronel Leonardo Tamayo (urbano), “sí se le veía desarrollo ideológico”.

No era un hombre de gran fuerza física, pero no dudó en ir a socorrer al compañero herido. Su cuerpo fue imposible de recuperar, pues durante el largo combate el ejército tomó la playa del río Rosita donde ofrendó su vida por un ideal.

Korda faleció en Paris, el 25 de mayo de 2001, de infarto

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